Era el primer día de clase, en el último año de bachillerato. Sabía que este año iba a ser difícil, pero por fin, después de esto, sería libre. Salí de la cama con frío y con sueño. Aunque debía llevar uniforme, el primer día no era obligatorio, con lo cual me puse las zapatillas rojas, unos vaqueros, la camiseta de Elmo, cogí la mochila y salí de casa medio dormida. Hacía sol en una mañana de septiembre, y cada vez había más gente en la calle. Cuando llegué al instituto, había mucha más gente que el año pasado. Más niños, y madres acompañándolos. Era un infierno, no se podía ni pasar por los pasillos, se mezclaban los niños de 1ºESO con los de Bachillerato. Los principiantes en este caos siempre estaban perdidos, los superiores a estos se reían de ellos, y yo intentaba ayudarlos, pero no había caso, al final siempre me sacaban de quicio. No puede tener una persona un primer día de clase tranquilo? –Me pregunté- Primer día de clase, primera hora, matemáticas, alegría. Entre en clase, ya cansada del día, y aún no había empezado. Menos mal que las primeras semanas nos presentamos y hablamos. Me fijé, si veía alguna cara familiar en el aula, y por ahora no lo había. Solo esperaba no encontrarme con Liam, el típico niño rico, jugador de futbol, y bastante popular. Alto, unos ojos marrones penetrantes, cuerpazo y una sonrisa de ensueño. Le seguía Harry, el idiota de turno, chulo, demasiado. Alto en comparación mía, pero no demasiado. Buen cuerpo, unos ojos verdes preciosos, una sonrisa hechizante y un pelo con volumen. Y como no Nayade, niña rica, muy popular, creída, egocéntrica, y siempre el centro de atención. Nayade, acudía a todas las fiestas. Es de las mayores del curso, con lo cual difundía respeto es alta, morena, ojos castaños, buen cuerpo y una sonrisa preciosa, tenía razones para ser creída y egocéntrica. En comparación mía… Yo que soy de las menores de la clase, normalita de estatura, morena con el pelo largo, ojos verdes y una buena sonrisa. Cuerpo… normal, ni bien ni mal, normal. Simpática, feliz, alegre, sonriente, positiva pero con estrategias. Luchadora, e inteligente. Me senté junto a Diana, una compañera desde la ESO. Antes de sentarme entro Nayade con su amiga Dayana, nada más entrar me puso cara de asco. Que mal me caían, las dos. No soporto ese aire a niña rica que tienen. Casi llegan tarde a clase por maquillarse, parecían puertas. Entre el vestido corto de Nayade, esos zapatos con tacón, y como iba maquillada… No me podía creer que alguna vez quisiera ser su amiga. Entró Harry por la puerta, tan deslumbrante como siempre. Nayade paso de su cara como si fuera mierda, pero todo el mundo sabia que estuvo coladita por el en 1º ESO. Seguido de Harry entró Liam. El chico inalcanzable, tanto para Nayade como para mí. El profesor de matemáticas entró a los cinco minutos.
+Buenos días. Soy Fernando, vuestro nuevo profesor de matemáticas. Hoy nos presentaremos a la clase, por si alguien no se conoce.
+Ya nos conocemos todos, nos conocemos muy bien. –Dijo Nayade, mirándome con cara de asco-
-Pija, egocéntrica, creída, niñata. -Pensé- Sí Fernando. No hace falta.
+Nos presentaremos igual. Y por hablar seréis las primeras. Nayade, a la pizarra por favor. Señorita, a la pizarra, no me haga repetírselo dos veces.
Se levantó de mala gana y fue hacía la pizarra. Mientras andaba hacia la pizarra me echó una mirada asesina. Se apoyó, doblando una pierna contra la pared, dejando la parte baja del vestido subida. Todos los chicos de la clase clavaron los ojos en ella.
-Guarra.
+Qué has dicho?
-Nada, me estaba aclarando la garganta. Sigue, no quiero interrumpirte. –Le dije con cara de asco-
Nunca entendí porque le tenía tanto asco, supongo que será el destino. No tardó mucho en sentarse, después de presentarse. Presentación, que no escuché. Nos cruzamos en el camino, mientras ella iba a su sitio y yo andaba hacia la pizarra. Me apoye y me presenté. Sentí la mirada de Nayade y Dayana sobre mí, seguro que me estaban diciendo de todo. Miré a Diana y con la mirada me indicó que continuara. Respiré hondo y proseguí.
+Muy bien señorita Kalod, váyase a su sitio y preste atención.
-Claro.
Pasó la hora, muy lentamente, estaba hasta las narices de tanta presentación. Y nos tocaba hacer esto durante toda la semana. Acabaría aprendiéndome la vida de mis compañeros. Gracias a dios, supongo que haremos desdoble en un par de clases, con lo cual no le tendría que ver la cara a Nayade todas las horas del día. Fernando, nos dejo los últimos 15 minutos de clase para hablar con nuestros amigos. Estuve hablando con Diana, sobre el verano y lo nos había pasado. No pude evitar fijarme en que Harry se acercó a la mesa de las niñitas de papá. Nayade se levantó, supongo que iría al baño a maquillarse, no puse evitar mirarla con mala cara, me respondió con la misma cara. Quieres jugar? Juguemos –Pensé- Contrataque, para joder un rato al personal. Liam se sentaba detrás de mí. Me giré y empezamos a hablar.
-Hombre… Liam! Que tal mi jugador favorito?
+Hola Chloé! Bonita camiseta, me gusta, es cool. Pues muy bien y tu? Que tal tu verano? Interesante?!
-Muchas gracias Liam. Muy bien, me alegro! Pues el verano… caluroso hahaha, no, va, aburrido, de interesante poco. Tú has hecho algo?
+De nada. Sí he ido a Estados Unidos, y me e traído muchas cosas.
-Guay! Oye, te puedo hacer una pregunta sin compromisos?
+Por supuesto, dime.
-El año pasado te ayudaba en mates… Este año tendremos la misma rutina?
+Por mí, sí.
-No, es por saber. Si necesitas ayuda, ya sabes, vivo en la casa de al lado.
+Vale. Si tengo problemas allí estaré.
-Okey!
Me fijé en la cara de palurda que se le había quedado a Nayade al verme hablar con Liam.
JODETE GUARRA!-Pensé- En un momento Nayade puso la mirada en blanco. Normal, con tanta base se la tapona el cerebro. Por fin tocó. Hicimos lo mismo durante todo el día. El tiempo pasaba lento pero por fin llegó el recreo.
-Narra Nayade-
Por fin había llegado, el primer día de mi último curso en aquel antro. Me desperté como unas dos horas antes de que empezaran las clases, era el primer día y no había que llevar ese asqueroso uniforme. Me planché el pelo, me hice un pequeño tupé, tampoco quería parecer una choni. Me puse un vestido veraniego de flores de color beis y una chaqueta vaquera con unos botines. Cogí mi bolso y metí todo lo imprescindible, el móvil, las llaves, un estuche con algunos bolígrafos por si acaso, y el maquillaje. Era el primer día a sí que no hacía falta llevar nada más. Me subí en mi coche, recogí a un par de amigas y nos dirigimos al instituto. Al llegar estaba todo infectado de mocosos perdidos por los pasillos. Las chicas y yo nos encerramos en el baño y nos maquillamos un poco más. Sonó la alarma, miré el horario, mierda, matemáticas. Gracias a dios, las primeras semanas los profesores nos hacían de presentarnos con juegos estúpidos para niños de primaria. Entré en la clase, por suerte a mi amiga Dayana le había tocado en la misma clase que a mí, a si que no tendría que relacionarme con los pardillos. Nos sentamos al lado y empezamos a hablar sobre nuestro verano. De repente apareció Harry, el chico por el que estuve pillada en primero de la ESO, menos mal que madure y me di cuenta de que era insoportable a parte de chulo. Después de él entro Liam, el capitán del equipo de futbol, estaba bastante bien, pero nunca tendría nada con él. A partir de ahí entraban pardillos y gente con muy poco estilo, como la de la camiseta de Elmo, lo primero que pensé al verla fue “Por favor, que estamos en 2º de bachillerato, no en 3º de la ESO”, en fin. Cinco minutos después llego el profesor.
+Buenos días. Soy Fernando, vuestro nuevo profesor de matemáticas. Hoy nos presentaremos a la clase, por si alguien no se conoce.
+Ya nos conocemos todos, nos conocemos muy bien. –Dije mirando a Chloé con cara de asco-
-Sí Fernando. No hace falta.
-Dios, no se puede ser más pelota. – Pensé.
+Nos presentaremos igual. Y por hablar seréis las primeras. Nayade, a la pizarra por favor. Señorita, a la pizarra, no me haga repetírselo dos veces.
Me levante de mala gana y fui hacía la pizarra. Mientras andaba hacia la pizarra le echó a Chloé una mirada asesina. Me apoye, doblando una pierna contra la pared.
-Guarra.
+Qué has dicho?
-Nada, me estaba aclarando la garganta. Sigue, no quiero interrumpirte. –Me dijo con cara de asco-
Terminé rápido con la presentación, me sentía muy alagada porque todos me miraban pero no quería contarles tampoco mi vida.
Me puse, otra vez a hablar con Dayana, y empezamos a criticar a la niñata de Chloé, no es que me hubiese hecho nada, pero me caía mal desde siempre.
Después de que acabaran todas las presentaciones Fernando, nos dejo hablar, pero eso si “Sin dar ningún ruido” si, ya, eso no te lo crees ni tú.
Dayana y yo juntamos las mesas y seguimos hablando de lo que habíamos hecho este verano, hasta que mi querido amigo Harry nos interrumpió.
+ Mira a quien tenemos aquí, hola preciosa – dijo refiriéndose a Dayana –
- Aag, no me hagas vomitar, en serio – dije mirándole con cara de asco –
+No estés celosa Naya – dijo con una sonrisa picarona –
-Lo primero, me llamo NAYADE, y lo segundo ¿celosa? ¿Yo? Por favor no me hagas reír Harry
+A lo que iba, Dayana estas mucho más guapa este año, ¿te has hecho algo en el pelo?
-Fernando, ¿puedo ir al baño por favor?
•Sí, claro, pero no tardes
Mientras andaba hacia la puerta vi como Chloé me miraba con cara de asco, así que yo también le seguí el juego, ¿por qué no?
Llegue al baño estuve unos cinco minutos mirándome en el espejo, solo quería que el imbécil de Harry se fuera de mi sitio. Volví a la clase y Chloé y yo nos miramos otra vez mal, y encima lo peor de todo es que estaba hablando con Liam, flipante, que una criaja como ella hablara con un chico como el. Me dirigí a mi sitio y ya no estaba, gracias a dios.
+Que te ha dicho el pelo escarola?
-Em, nada... Hemos quedado esta tarde...
+QUE HAS HECHO QUE ?! - dije gritando - Lo siento Fernando, ha sido sin querer
Todos me miraron, y yo les devolví la mirada
+Como has podido caer tan bajo, tía ?!
-Es mono, además, solo es una quedada de amigos
+Daya, sabes que él no va a ir con las intenciones de un amigo, yo lo digo por tu bien, que yo ya lo pasé hace tiempo
-Lo se, pero bueno estaré con el WhatsApp encendido a si que cualquier cosa te aviso
+Vale
Toco el timbre y fuimos a la clase siguiente, no hicimos gran cosa ni en esa ni en las demás.
Por fin había llegado, el primer día de mi último curso en aquel antro. Me desperté como unas dos horas antes de que empezaran las clases, era el primer día y no había que llevar ese asqueroso uniforme. Me planché el pelo, me hice un pequeño tupé, tampoco quería parecer una choni. Me puse un vestido veraniego de flores de color beis y una chaqueta vaquera con unos botines. Cogí mi bolso y metí todo lo imprescindible, el móvil, las llaves, un estuche con algunos bolígrafos por si acaso, y el maquillaje. Era el primer día a sí que no hacía falta llevar nada más. Me subí en mi coche, recogí a un par de amigas y nos dirigimos al instituto. Al llegar estaba todo infectado de mocosos perdidos por los pasillos. Las chicas y yo nos encerramos en el baño y nos maquillamos un poco más. Sonó la alarma, miré el horario, mierda, matemáticas. Gracias a dios, las primeras semanas los profesores nos hacían de presentarnos con juegos estúpidos para niños de primaria. Entré en la clase, por suerte a mi amiga Dayana le había tocado en la misma clase que a mí, a si que no tendría que relacionarme con los pardillos. Nos sentamos al lado y empezamos a hablar sobre nuestro verano. De repente apareció Harry, el chico por el que estuve pillada en primero de la ESO, menos mal que madure y me di cuenta de que era insoportable a parte de chulo. Después de él entro Liam, el capitán del equipo de futbol, estaba bastante bien, pero nunca tendría nada con él. A partir de ahí entraban pardillos y gente con muy poco estilo, como la de la camiseta de Elmo, lo primero que pensé al verla fue “Por favor, que estamos en 2º de bachillerato, no en 3º de la ESO”, en fin. Cinco minutos después llego el profesor.
+Buenos días. Soy Fernando, vuestro nuevo profesor de matemáticas. Hoy nos presentaremos a la clase, por si alguien no se conoce.
+Ya nos conocemos todos, nos conocemos muy bien. –Dije mirando a Chloé con cara de asco-
-Sí Fernando. No hace falta.
-Dios, no se puede ser más pelota. – Pensé.
+Nos presentaremos igual. Y por hablar seréis las primeras. Nayade, a la pizarra por favor. Señorita, a la pizarra, no me haga repetírselo dos veces.
Me levante de mala gana y fui hacía la pizarra. Mientras andaba hacia la pizarra le echó a Chloé una mirada asesina. Me apoye, doblando una pierna contra la pared.
-Guarra.
+Qué has dicho?
-Nada, me estaba aclarando la garganta. Sigue, no quiero interrumpirte. –Me dijo con cara de asco-
Terminé rápido con la presentación, me sentía muy alagada porque todos me miraban pero no quería contarles tampoco mi vida.
Me puse, otra vez a hablar con Dayana, y empezamos a criticar a la niñata de Chloé, no es que me hubiese hecho nada, pero me caía mal desde siempre.
Después de que acabaran todas las presentaciones Fernando, nos dejo hablar, pero eso si “Sin dar ningún ruido” si, ya, eso no te lo crees ni tú.
Dayana y yo juntamos las mesas y seguimos hablando de lo que habíamos hecho este verano, hasta que mi querido amigo Harry nos interrumpió.
+ Mira a quien tenemos aquí, hola preciosa – dijo refiriéndose a Dayana –
- Aag, no me hagas vomitar, en serio – dije mirándole con cara de asco –
+No estés celosa Naya – dijo con una sonrisa picarona –
-Lo primero, me llamo NAYADE, y lo segundo ¿celosa? ¿Yo? Por favor no me hagas reír Harry
+A lo que iba, Dayana estas mucho más guapa este año, ¿te has hecho algo en el pelo?
-Fernando, ¿puedo ir al baño por favor?
•Sí, claro, pero no tardes
Mientras andaba hacia la puerta vi como Chloé me miraba con cara de asco, así que yo también le seguí el juego, ¿por qué no?
Llegue al baño estuve unos cinco minutos mirándome en el espejo, solo quería que el imbécil de Harry se fuera de mi sitio. Volví a la clase y Chloé y yo nos miramos otra vez mal, y encima lo peor de todo es que estaba hablando con Liam, flipante, que una criaja como ella hablara con un chico como el. Me dirigí a mi sitio y ya no estaba, gracias a dios.
+Que te ha dicho el pelo escarola?
-Em, nada... Hemos quedado esta tarde...
+QUE HAS HECHO QUE ?! - dije gritando - Lo siento Fernando, ha sido sin querer
Todos me miraron, y yo les devolví la mirada
+Como has podido caer tan bajo, tía ?!
-Es mono, además, solo es una quedada de amigos
+Daya, sabes que él no va a ir con las intenciones de un amigo, yo lo digo por tu bien, que yo ya lo pasé hace tiempo
-Lo se, pero bueno estaré con el WhatsApp encendido a si que cualquier cosa te aviso
+Vale
Toco el timbre y fuimos a la clase siguiente, no hicimos gran cosa ni en esa ni en las demás.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminar